La vida es muy corta y el tiempo es oro, pero si por un instante te detienes a pensar en lo que realmente vale la pena en ella y paras tu mundo por un segundo, las cosas parecerán ser más fáciles.

Aprendí que si los humanos aprendemos a amar también aprendemos a sentir en odio y la venganza.
Pero hay una cosa más, aprendí que tu sonrisa es mi salvación. :D


3 de diciembre de 2011

Un cuento muy real ;Paola Morelli - Parte 2


Parte 2


- ¿Para qué la habeís traído? Porque... en caso de que tuvieres
cerebro sabrías que ella no puede estar aquí ¿Sí? - Dijo Esmeralda
sonriendo. Era hermosa, alta y esbelta, pelo negro como ala de
cuervo le caía por los hombros. Sus ojos como zafiros destellaban
en su cara junto con sus dos dientes puntiagudos y blancos que
sobresalían de su boca pintada a rojo sangre.
- En caso de que tú lo usarás, sabrías que cualquier humano que viese
a un vampiro ha de traerse ante Samuel – dijo Dan.
- ¿Sí? - sonrió ampliamente mostrando sus colmillos – Esto se va a
poner interesante. Hace no sé... ¿Un día que os han levantado el
castigo y ya os habéis vuelto a meter en otro?
- Mi especialidad... Aunque si os soy sincero... es que la enana que
nos habiáis encargado nos engañó – dijo el Fer. Esmeralda le miró
son ojos amenazadores y este intimidado se echó atrás.
- Seguro que tenéis hasta vuestra propia marca de récords ¿no? - dijo
desviando la mirada hacia Dan y dando unos pasos enfrente. -
Pero... quizás si accedieras … - Poniéndose a la altura de los ojos de
Dan – no se... siendo la hija de Samuel... - seguía diciendo mientras
de acercaba más y más hasta que sus labios se hubieran rozado.
- No hace falta Esmeralda – dijo frió y sin inmutarse. Esmeralda le
miró seria y le besó. Le besó con tal intensidad, con tal fuerza que
de los labios de Dan salpicaron algunas gotas de sangra. Al final
Esmeralda acabó apartándose de Dan que seguía inmóvil y
mirándola fríamente.
- ¿Qué os ha parecido?- dijo Esmeralda sonriendo y sin apartarse del
todo de Dan.
- ¿El qué? - dijo neutro.
- ¿Cómo? ¡El beso! ¿Qué va ser si no?.... - dijo con rabia.
- No he sentido nada si es eso lo que querías saber. Nunca he sentido
nada.. desde aquel día--- deje de Sentir – terminó diciendo Dan.
- En verdad me parece increíble lo que mis oídos oyen... Es en estos
momentos cuando desearía no poderos oír... - dijo dando media
vuelta mientras sus palabras se iban cortando fue desapareciendo
hasta que finalmente en su lugar solo hubo un olor a ocre y polvo...
- Sal ya ¿quieres? , te conozco demasiado bien como para saber que
eres de los que meten siempre las narices en asuntos ajenos - dijo
Dan sarcástico.
- Si tu lo dices... - dijo encogiendo los hombros Fer. - ¿Qué hacemos
con la chica?
- Iré ha verla. Seguro que ya ha despertado – de una pausa.
- Dan... ¿tú sientes algo por ella cierto? Le mentiste a Esme... - decía
Fer.
- Eso no es asunto tuyo, y lo que diga o deje de decir tampoco. - dijo
frío dando la espalda a Fer. - Pero deberías decirle a Esmeralda lo
que sientes por ella o acabarás arrepintiéndote. - Y desapareció
como si nunca hubiese estado ahí.
-------
- Vaya... no imaginaba que ibas a ser tan buena chica – decía Dan
entrando por la puerta donde estaba encerrada la chica. Era una
habitación pequeña, sus paredes eran grises y como único mueble
que había era una cama del mismo color que las paredes.
- ¿Cuándo me vais a dejar ir? - decía la chica que estaba agazapada en
una esquina de la habitación..
- ¿Quieres irte? …. - sonreía Dan – ¿ A dónde?
- A mi casa – dijo intentando que su voz sonara firme.
- Perdona que te lo diga pero por seguridad una amiga te ha
registrado la mente y me lo ha contado todo...Lo siento – La sonrisa
que se dibujaba en la cara de Dan se había esfumado.
- Vamos – dijo acercandose a la chica y extendiéndole la mano – Este
cuarto es asqueroso.
- A... ¿a dónde?
- A dar una vuelta, a hablar, a buscarte un sitio mejor que... esto y
bueno a esperar que venga Samuel – termino diciendo.
- ¿Samuel? ¿Quién es?
- Ya lo conocerás. Vamos – dijo cogiendo a la chica de la mano e
incorporándola. - ¡Ahh! Mi nombre es Daniel Gray pero llamame
Dan.
- El mio es Paola Morelli – dijo en voz baja.
- Si lo sé. ¿Que quieres comer?
- ¿Qué hay de comer? - decía Paola
- Lo que quieras. - dijo Dan que volvía a sonreír.
- Lo que quiera... ¿qué comerás tú? - Le preguntó Paola. Habían salido
de la habitación y caminaban por un largo pasillo. Este tenía puertas
a cada cuatro pasos y entre puerta y puerta habían grandes cuadros
de personajes extraños.
- Sabia que me lo preguntarías – dijo riendo – yo comeré tu sangre
una vez que te hayas alimentado bien, así sabrá mejor.
- ¿Qué? - dijo parándose. Se había quedado de piedra. Su cara había
palidecido.
- Tranquila, tranquila que solo era una broma... - apresuró a decir Dan
riendo. - ¡Por Dios! así de pálida pareces hasta una vampiro.
- ¿Vampiro? ¿Eres un Vampiro? - dijo Paola que se le había ido la
palidez y ahora traba una cara de incredibilidad.
- Si. Is there a problem? - dijo girando la cabeza a un lado y mirándola
con curiosidad.
- No es... que eso son cuentos... No es verdad y ahora veo esto... - dijo
con un suspiro – no sé que creer
- Créeme a mí
- Eres un extraño – dijo con evidencia.
- Un extraño muy apuesto.
- Más quisieras – dijo riendo
- Más quisiera no. Lo soy queriendo y sin quererlo.
- Vaya... aquí estabais - dijo una voz donde una neblina había
aparecido. - ¡Oh! Si es la señorita Morelli – dijo apareciendo de la
neblina Esmeralda.
- Hola Esmeralda – dijo Dan que había adquirido una postura fría -
¿Qué queréis?
- Mi padre te espera. - Le dijo a Dan y miró a Paola – Y tú.. te
quedarás a esperar conmigo – sonrió.
- No , yo... - decía Paola
- Esmeralda, ella vendrá conmigo – dijo cortandola al ver que le
miraba con miedo.
- No puede. Ha dicho que quiere hablar a solas contigo – dijo
satisfecha.
- Pues entonces se quedará con Fernando – dijo Dan.
- ¿Quién? - dijo Esmeralda extrañada.
- Olvidaló. Vamos Paola – dijo cogiendo a Paola de la muñeca y
tirando de ella.
- Es al amanecer – dijo Esmeralda antes de que hubiesen ido.
- Ahí estaré – dijo por lo bajo Dan.
-------
- Dan... ¿quién era ella? - preguntó Paola mientras comía un plato de
espaguetis. Estaban en una sala grande. El suelo estaba cubierto por
una gran alfombra roja, en el centro de la sala había una gran mesa
rodeada de silla y sobre esta en el techo había una gran lámpara que
iluminaba la estancia con velas que parecían no consumirse nunca.
- Esmeralda, la hija del vampiro jefe. - decía Dan mientras ojeaba una
libro con aspecto algo rustico
- ¿Y para que quería que te reunieras con ese Samuel?
- Samuel es el jefe del Clan, y quería que me reuniera para hablar
sobre ti y de por qué te traje aquí. - decía sin quitar ojo del libro.
- ¿De qué vais ha hablar? ¿Qué estas viendo? - dijo llevándose a la
boca el tenedor con los espaguetis.
- Estoy viendo de tipo de ser eres y no hagas más preguntas – dijo
levantando la vista del libro y mirándome fijamente.
- Soy humana – dijo mirándole como si de un tonto de tratase.
- Si y yo un unicornio
- Lo digo enserio
- No eres una humana – le dijo acercándose a su oído y susurrándole
– pero... tienes algo, algo que atrae a los seres mágicos...
- Y … ¿tú cómo lo sabes? - le dijo y le tocó la cara para apartarle
cuando de pronto notó una violenta sacudida y como por unos
instantes volaba y chocaba contra la pared.
- ¡Ni te atrevas a tocarle!
- Esmeralda ¿qué haces? - dijo Dan sobresaltado.
- O la matás o la mato. Es un monstruo. ¡No es normal! - decía
mientras miraba a Paola con furia.
- No la toques Esme... - le dijo Dan con una mirada amenazadora.
- Debe morir. - dijo y se lanzó a una velocidad descomunal en
dirección de Paola que estaba tendida en el suelo inconsciente.
Esmeralda rápida la cogió del cuello.
- ¿Me perdonará? - dijo girando para ver a Dan que estaba tendido en
el suelo y junto a el estaba Fer mirando fijamente a Esmeralda.
- No lo creo. Apostaría a que te hubiera matado si no lo hubiera
dejado inconsciente. - miró a Dan que seguía inmóvil bajo sus pies. -
Él siempre la ha tenido vigilada, desde que nació.
- Si y todo por esa maldita mortal – dijo como si hubiese escupido las
palabras. - Se enamoró de ella y de mí... de mi que soy mil veces
más hermosa que ella... - terminó diciendo.
- Terminemos ya Esmeralda. - dijo Fer frío como el hijo. - matala.
- Dulce muerte Paola Morelli – dijo Esmeralda ahogando a Paola hasta
que su respiración se cortó. - Vayámonos mi querido Fernando – dijo
Esmeralda tirando como di de basura de tratase el cuerpo de Paola.
- ¿Qué hacemos con él? - dijo señalando a Dan inconsciente en el
suelo.
- Matalo – le dijo Esmeralda acariciándole la cara y besandole –
matalo y vayámonos juntos.
- Esme... yo... no podría hacer tal cosa – dijo Fer mirándola con
dulzura – dejemoslo y vayamos.
- Matalo – dijo separándose de él fría – Matalo o no habrá a dónde ir
porque él nos perseguirá. Dan buscará venganza y lo sabes.
- No lo hará. Dan me contó cosas... cosas que tu pronto averiguarás –
decía Fer.
- Bueno vasta de habladurías. Matas a Dan o lo hago yo.
- No te dejará. No la has matado y en el momento que toques a Dan
tu morirás.
- No digas bobabas – dijo Esmeralda y fue en dirección del cuerpo de
Dan que yacía inmóvil en el suelo.
- Esme.. no lo toques – dijo Fer mirándola con una mezcla de
curiosidad y pena. Cuando el dedo indice tocó el pelo de Dan se
paralizó.
- No te dejaré Esmeralda Castro. - Fue lo que dijo Paola que ahora
estaba como por arte de magia junto al cuerpo de Esmeralda que
ahora era de piedra.
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– ¿ Te ha gustado María? - dijo un hombre anciano.
– Abuelo... Es triste.... - decía una joven mientras miraba una figura de
una mujer de mármol situada en medio de un cuarto decorado
rigurosamente- ¿que pasará con Paola y Dan?
– Eso te lo contará ella – dijo el anciano señalando la puerta por
donde entro una joven delgada y baja, con el pelo color negro
azabache y unos ojos verdes luminosos que destacaban en su
hermoso rostro. - Paola Morelli.