Claudia Terremoto 3ºC
Súbitamente se movieron las hojas, miré en todas direcciones buscando encontrar algo o alguien escondido entre la espesura del bosque, pero no había nadie.
Decidí seguir caminando.
Durante un tiempo todo estuvo en silencio, empecé a notar como bajaba la temperatura y a oscurecer. Cuando quise darme cuenta, estaba en medio de la nada. Todo estaba oscuro.
La luna llena que adornaba el hermoso cielo no estaba, las constelaciones dibujadas por las estrellas tampoco, los árboles que rodeaban el bosque no estaban, las flores… No había nada, solo una inmensa oscuridad rodeándolo todo. Tuve miedo, pero anduve. ¡Dios sabe cuánto tiempo estuve ahí perdida! Caminando y caminando sin encontrar rumbo o señal alguna que me guiara o me dijera donde me encontraba.<<Pasa el tiempo>>
Perdí el rumbo, no sabía cuando tiempo estuve inmersa en aquella oscuridad, cuánto tiempo estuve andando perdida. Llegaba el momento en que me empezaron a fallar las piernas, cada paso que daba me decía que ya no tenía fuerzas, las piernas me temblaban ya no conseguía sostenerme de pie, respiraba entrecortadamente. Se me empezaba a nublar la vista.
<<Silencio>>
-Sentía como una tenue luz me daba a la cara, como desaparecía el frio y me rodeaba cálidamente aquella luz, también oía los hermosos silbidos de los pájaros y, de pronto recordé aquella fría oscuridad que me rodeaba. Me levanté sobresaltada y miré a mi alrededor. Esperaba que fuera un sueño que ahora me encontrara en mi casa pero no fue así. Noté mis mejillas húmedas, como caían desorbitadamente lágrimas de mis ojos. No podía dejar de llorar, era horrible sentir como se te encogía el corazón, sentir aquel dolor.
- ¿Qué puedo hacer? – Me dije confusa.
- ¿Por qué todos están…? – No me atreví a terminar la frase y con esfuerzo decidí levantarme y buscar a alguien vivo. No quería creer que todos estén muertos.
Fui caminando lentamente entre aquellas personas y al rato se me encogió el corazón no podía seguir. Seguro que no había nadie. Todos estaban muertos.
<<Ruido de los arbustos>>
Miré en la dirección de donde se produjo el ruido. Vi a una niña tirada en el suelo, sus ojos estaban abiertos de par en par, estaba temblando. Me levanté y me fui acercando a ella.
- ¡No! ¡Aléjate! ¡Vete! – Gritaba la niña mientras intentaba incorporarse.
- No tengas miedo, no te haré nada – Le dije sonriendo “Pobre niña, ha tenido que ver esta masacre. Normal que esté así de horrorizada” Pensaba yo.
Estuvimos cogiendo frutos de los arboles. Para cuando tuvimos suficientes, encendimos una pequeña hoguera y nos sentamos alrededor a comerlos.
- ¿Qué pasó?... con ellos quiero decir – me atreví a preguntarle por aquellas personas. Pero por un momento desee no haber preguntado jamás. Me contó algo terrible, me contó que yo de pronto me transforme en una mujer con unas alas decorando mi espalda. Me dijo que comencé a cantar una especie de canción en la que hablaba del fin del mundo, que todos empezaron a enloquecer, que gritaban de dolor, angustia… y que al rato empezaron a caer al suelo uno por uno sus cuerpos sin vida. Lo curioso es que a esta niña no le afectó.<<Siete años después>>
Desde aquella noche todo cambió. He encontrado más personas como yo, gente que se transforma en los solsticios de verano, seres fantásticos.
Y la niña que encontré aquel día me está ayudando a encontrar más personas como yo, me está ayudando a encontrar un remedio para parar las transformaciones pero por el momento no hemos encontrado nada, también me cuenta lo que hacemos cuando nos transformamos y es algo inusual al transformarnos todos hablamos del fin del mundo pero cada ser dice como un fragmento de una frase. De momento somos 4 seres fantásticos y esto es lo que tenemos:
Yo: Has de unirnos y ordenarnos sino el acertijo no descubrirás.
Rhuz: El fin del mundo llega se apaga la luz.
Dor-Miz: El ruido es hermoso daña la quietud.
Dotiverdi: Solo un alma pura el universo salvará.