Todo lo que se pasa por mi cabeza ya sean pensamientos, sueños,... lo transformo en una historia, en un relato, en una realidad. Puede que no todas las cosas que se escriban sean bonitas o chulas pero igual seguiré escribiendo, manifestando en palabras las imágenes que de mi cabeza surgieron. Porque en verdad quiero escribir, quiero que algún día esas imágenes, esas palabras estén convertidas en libros, libros que hagan que ustedes viajen por sus páginas, volando y surcando los mares.
Etiquetas
- Concurso de escritura rápida (2)
- Concursos (1)
- Educación (3)
- Frases de libros (2)
- Pensamientos (14)
- Recomendaciones para lectores (7)
- Relatos (5)
- Un poema (7)
La vida es muy corta y el tiempo es oro, pero si por un instante te detienes a pensar en lo que realmente vale la pena en ella y paras tu mundo por un segundo, las cosas parecerán ser más fáciles.
Mi historia
- Mis sueños se cumplen al final (13)
- Personajes (6)
Etiquetas
- Exijo saber la verdad (2)
- Paola Morelli (2)
Mostrando entradas con la etiqueta Mis sueños se cumplen al final. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis sueños se cumplen al final. Mostrar todas las entradas
01 febrero 2012
Mis sueños se cumplen al final
Publicado por
Terremoto
Las Hadas, los gnomos, unicornios, duendes, demonios y ángeles... todos ellos existen en esta mágica historia... todos ellos se esconde en un mundo..lejos de los humanos..todos ellos buscan a la heredera del trono.
Mira es una chica que se ve involucrada en una lucha de la que no podrá escapar. Descubre que es una princesa de un mundo férrico, salvada de las garras del mal por una mujer que decía ser su madre. Conocerá a dos chicos los cuales guardan más de un secreto a su espalda . Tendrá que elegir en quien confiar, porque la traicionarán ellos y el mundo. Menos una persona. Su hermanastra...
Capitulo 1
Publicado por
Terremoto
CAPITULO 1
Eran sobre las tres de la tarde, mi madre vendrá del trabajo a las tres y media. Yo estaba comiendo mientras veía la televisión, cuando vi un anuncio muy interesante. Se trataba de una actriz-cantante. Yo quería ser como ella, era su fan numero uno. Desde pequeña he querido conocerla. Era mi ilusión.
Anunciaban un casting para una película el día 23 de diciembre de . Pensaba <<que emoción, me tengo que apuntar sea como sea>> Cuando oí a mi madre llegar así que apague la televisión, me levante y fui a la cocina a lavar los platos. A ella no le gustaba que perdiera el tiempo viendo la televisión, solo quería verme estudiando o limpiando. Limpiando más que nada porque cuando tengo un examen y me tiro una tarde entera estudiando sin haber limpiado los platos, o preparado la mesa, o fregado la casa… llegaba la bronca diaria. Nunca me libraba de las broncas, no pasaba día tranquilo.
Cuando entró mi madre dijo:
- Hola hija, ¿qué tal te han ido las clases?
- Bien. - Dije mientras lavaba el planto en el que acababa de comer.
- ¿Has tenido algún examen? - Me dijo poniéndose el delantal.
- No - Dije secando el plato que acababa de lavar.
- ¿Tienes muchos deberes? - Mientras cogía una sartén y se disponía a hacer un par de huevos fritos.
- No, y…– dije girándome rápidamente y poniendo cara de niña buena (la que usaba con para conseguir algo siempre)- mamá ¿me dejarías quedar con una amiga esta tarde?
- ¡Bueno!, si pero… ¿seguro que no tienes exámenes..., ni deberes?-dijo mi madre evitando mirarme.
- ¡Mamá! No empieces otra vez, nunca me dejas ir a ninguna parte – le dije haciendo como si me enfadada.
- Bueno… es que no se… Bueno, vale. Pero no llegues tarde ¿vale? Y cuando llegues recoge tu cuarto y friega la casa ¿sí?
- Vale.
Dándola uno de mis fuertes abrazos y con una de mis amplias sonrisas – Gracias. ¡Te quiero! – dije como despedida mientras salía corriendo por la puerta. <<Mejor irme antes de que cambie de opinión>>
- No sé que voy hacer con ella, el tiempo se agota. Y como la ocurra algo… - se dijo mi madre pensativa.
- No te preocupes estará bien. Y encima cuando llegue el momento se presentará ante mí sin uno darse cuenta. Así que tu tranquila que estás haciendo bien tú trabajo. – Dijo un anciano apareciendo de la nada y situándose detrás de mi madre.
- No quiero que le pase nada, y menos quiero que llegue el momento. No sé qué hacer…– dijo mi madre ocultando su rostro entre las manos.
- Es el destino, algo del que no podemos escapar… – las palabras del anciano se cortaron mientras que poco a poco iba desapareciendo hasta que en la cocina solo quedó la madre. Quedó sola, con la cara sumergida de entre sus manos sollozando en silencio.
-------
Yo fui a la casa de mi mejor amiga y le pregunté que si había visto el anuncio del casting y ella me dijo que si lo había visto y le pedí que me contara exactamente todo lo que habían dicho y lo que tenía que hacer para participar.
- Vamos, vamos cuenta. No tengo todo el día sabes – dije emocionada.
Ella me lo contó y yo al tiempo que me lo contaba apuntaba algunas cosas de las que decía para poder concursar y que no me olvidase de nada.
Ya cuando terminamos pensé irme a mi casa pero me invito a merendar y a jugar a las cartas… yo me quede << total por un rato mas no va a pasar nada>> pensé.
Me lo estuve pasando tan bien que no me di cuenta de la hora que era hasta que la madre de mi mejor amiga me pregunto qué si me iba a quedar a cenar y fue cuando me di cuenta y salí corriendo.
- ¡Gracias y siento las molestias!
<<Me va a matar>>
Cuando llegué a casa mi madre estaba dormida en el sofá de color ámbar en el salón, con la
tele encendida enfrente. Me acerqué lentamente. Estaba dormida. Yo fui a buscar una manta, apague la televisión, la tapé con la manta. Me quedé un rato mirándola << es hermosa>> (Siempre me ha parecido que tenía algo especial, una belleza especial. Mis amigos y amigas siempre me lo decían, las madres y padres de estos siempre lo pensaban. No es que les lea la mente pero lo presiento.) La rocé con mis dedos sus mejillas << ¡están húmedas! >> No sabía el porqué, pero no iba a despertarla por la que la besé en la mejilla lentamente y fui a mi cuarto a acostarme.
tele encendida enfrente. Me acerqué lentamente. Estaba dormida. Yo fui a buscar una manta, apague la televisión, la tapé con la manta. Me quedé un rato mirándola << es hermosa>> (Siempre me ha parecido que tenía algo especial, una belleza especial. Mis amigos y amigas siempre me lo decían, las madres y padres de estos siempre lo pensaban. No es que les lea la mente pero lo presiento.) La rocé con mis dedos sus mejillas << ¡están húmedas! >> No sabía el porqué, pero no iba a despertarla por la que la besé en la mejilla lentamente y fui a mi cuarto a acostarme.
Entré me puse el pijama cuando me acordé. << Mañana me va ha matar>> Se me había olvidado recoger mi habitación (estaba hecha un desastre. La verdad es que era algo desordenada y más si mi cabeza no paraba de darle vueltas a algun asunto como el concurso) y fregar la casa.
Estaba agotada pero recogí mi cuarto, si se puede decir recoger a amontonar todo lo que había por la cama y el suelo en el armario y a las cosas que no cupierón las guardé como pude en los cajones.
Nada más que terminar me eché sobre mi cama sin desplegar las mantas. Y al momento quede sumida en un profundo sueño.

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License .
Publicado por
Terremoto
CAPITULO 2
Lo primero que tenía que hacer era conseguir dinero para preparar lo necesario para el concurso y con la paga que me daba pues no era suficiente. Así se me ocurrió lavar coches, y eso hice durante dos días pero era demasiado para mi, intenté convencer a algunos vecinos a que me dejaran sus hijos que me encargaría de cuidarlos pero nada. (No había persona que me dejase a sus hijos. No se fiaban.) También le dije a mi madre de si quería que hiciera algo en casa que me pagase pero solo recibí una bronca y un castigo.
-¡Puf! nada sirve – me dije por lo bajo tumbada en la cama de mi cuarto. Cuando se me ocurrió una cosa...
- ¡Ya sé! - Saltando de la cama.
Conocía a un anciano que trabajaba una tienda de segunda mano por lo que podría vender algunas cosas que no me servían para conseguir dinero y encima me venía muy bien ya que desde hacía tiempo tenía que deshacerme de unas cuantas cosas.
Cogí dos bolsas grandes de basura y comencé a meter en ellas todo lo que no quería y ya de paso recoger mi habitación (lo que deseaba tanto mi madre desde hace tiempo). Ya cuando terminé lo dejé todo en una esquina de la habitación y me senté en mi cama. << ¿Qué hora será?>> Mire el el cajón de mi mesilla de noche, saqué un reloj.
- ¡Qué! ¡Son las doce, que tarde! – tiré el reloj en mi cama y me fui corriendo a la ducha. Me duche y me acosté. <<mañana me saltaré la clase de mates, no tengo ganas de ir y encima seguro que si se lo pido a mi madre no me dejaría asi que…>>
Me levanté temprano, desayuné y salí antes de que mi madre se despertará. Llevaba dos bolsas grandes y seguro que si las veía las cogería antes de lo que canta un gallo.
La primera clase era la de lengua y al entrar todos se me quedarón mirando. No solía llegar antes de la hora y menos cargando dos bolsas gigantescas de trastos viejos. Después tuve sociales. Un rollazo de clase.
Por fin llegarón las 11 am. Salí de clase corriendo antes de que llegara la profesora de mates. Si me pillaban estaba perdida.
Corrí por un pasillo largo de un tercer piso hasta llegar a una de las puntas de este donde estaban unas escalerás en forma de caracol. Las bajé apresuradamente hasta llegar a la salida. Ahí tuve que esconderme unas cuantas veces ya que pasarón unos profesores pero por suerte no hacian guardia. Así que en cuanto todo estuvo despejado salí del instituto.
La tienda de segunda mano estaba calle abajo por no me costó mucho llegar hasta ella. Aunque hubiera sido más facil si no hubiera estado cargando con dos gigantescas bolsas de basura llenas de trastos.
Entre en la tienda de segunda mano y me encontré con un anciano. Tenía el pelo color plata, peinado para un lado. Vestía un jersey color beis sencillo pero elegante, conjuntada con unos pantalones marrón oscuro y un zapato del un marrón tirando al negro brillantes y elegantes. Iba algo encorvado con las manos sujetas a la espalda.
- Hola jovencita, ¿buscas algo?
Dijo el anciano de la tienda, <<Cor-las>> Leí en su etiqueta.
- No, bueno, vengo a dejar unas cosas a ver que me pude dar por ellas - dije algo nerviosa.
- Muy bien, enséñamelas - dijo el anciano con una sonrisa.
Mientras Cor-las miraba los objetos que yo le había traído, me puse a mirar los objetos de la tienda.
- ¿Y…cómo te llamas? – dijo mientras miraba los objetos.
- Mira – dije mientras miraba un colgante con forma ojo.
Había objetos bastante extraños, extraños y fascinantes. Algunos nunca vistos.
- Cor-las ¿estás?
Dijo entrando una mujer a la tienda, su voz se me hizo familiar por lo que me giré para ver quién era. Y en ese momento se me congeló el cuerpo. Resulta que esa mujer, esa mujer, era mi madre.
¡Madre mía! estaba helada. Ya no tenía escapatoria, me iba a quedar castigada de por vida.
- ¿Qué haces aquí? – dijo mi madre sorprendida.
- Yo, bueno, es que…
No podía no hablar. ¿Cómo le iba a contar que me he saltado la clase de matemáticas para ganar dinero para un concurso?
- ¡Mira, contéstame! - dijo enfurecida.
- Es bueno, que como tú no me dejabas salir por la tarde pues pensé que si venía un momento a la tienda y …– dije
- ¡Ah! bueno y esa es una magnifica razón para saltarte las clases ¿no?-dijo mi madre con tono irónico.
- Disculpe que me entrometa en asuntos familiares señora, pero la jovenzuela tiene su parte en razón. Si usted no le da la mínima libertad, ella hará lo posible por conseguirla, aunque por lo que veo es la primera vez que le desobedece. Asique creo que una señora tan estricta y justa como usted le dará su parte en razón y le perdonaría ¿no cree?- Dirigiéndole una sonrisa traviesa a Mira.
- ¡QUE! – dijo mi madre con los ojos abiertos de par en par. Incrédula.
- Bueno admito que tiene algo de razón aunque, por supuesto está, será castigada. – Dijo rápidamente al darse cuenta de su gesto.
- Y bueno jovencita, te doy 100 por todo, ¿te parece?-dijo el anciano Cor-las esquivando a mi madre todavía confusa por lo ocurrido.
- Esperame fuera. Tú y yo tenemos que hablar. – dijo seria.
Yo con una sonrisa nerviosa acepte y salí a esperar fuera de la tienda a Gaeda (mi madre).
Estos estuvieron bastante tiempo discutiendo por algún asunto que me era desconocido. Pero aun así intente escuchar lo que decían. Oí algunas palabras inteligibles, y podría haber jurado que era otro idioma pero preferí dejar todo eso de lado y no meterme en más líos.
Ya cuando terminaron Gaeda me llevó hasta un coche rojo aparcado enfrente de la tienda. Subimos.
Por el camino no intercambiamos unas pocas frases por lo demás el ambiente estaba muy tenso y caluroso. Esto último “caluroso” es, por alguna razón, suelo tener mucho calor cuando me va a pasar algo; como el verano pasado, mientras estaba bañándome en la playa y me sacó una ola inconsciente y como hace dos años en el instituto cuando estaba en el recreo hablando con mis amigas de chicos cuando hubo una explosión unos metros al lado y nos alcanzó un pedrusco que nos dejó ingresadas en un hospital 2 semanas.
Bueno nos subimos un coche rojo aparcado frente a la tienda.
- ¿Me vas a decir para que quieres el dinero?- dijo mi madre sobresaltándome después de un tiempo en silencio.
- Si te lo digo me lo quitarás- le dije seria.
- No creo que tenga que hacer eso. A menos… - dijo Gaeda algo nerviosa.
- ¡No! – me apresuré a decir. Sabía lo que pensaba, la conocía demasiado bien como para no darme cuenta de que creía que era para comprar droga o cosas así – No pienses esas cosas. Es para un concurso. A la, ya está, ya lo sabes. ¿contenta?
- ¿Qué clase de concurso? – dijo Gaeda.
- Pos es para actuar en una peli y cantar – le dije con una sonrisa traviesa.
- ¡Que! ¿Y no me lo pensabas decir? Pues no sé si te voy a dejar concursar en esa película. Salir por la televisión… no, definitivamente no.
- ¡Mama! - con las lágrimas cayéndome por las mejillas- No es justo. Ya sabía que no me dejarías. Nunca me dejas hacer nada. Eres la peor. ¡Te odio! - Gritándola.
- ¡Que soy la peor! -llorando- ¿Tú sabes lo que he hecho por ti, lo que he sufrido por ti? Intentando protegerte siempre y tú haciéndolo cada vez más difícil.
- ¿Protegerme? –furiosa y con las lagrimas todavía recorriendo mis mejillas- ¿De qué vas a protegerme? ¿de mis amigas, a las que casi nunca veo? ¿Del cielo? ¿O acaso de que me deje ciega el sol por estar siempre encerada en mi cuarto? ¿De qué vas a protegerme, mamá?
Algo dio un golpe brusco contra el coche y antes de quedarme inconsciente vi como una especie de hada o quizá un ángel me cogía y me llevaba sobre volando el cielo nocturno lleno de hermosas estrellas brillantes como los diamantes.
-------------
Noté que hacía frío y me desperté. Me vi en el suelo de mi cuarto (me habría caído de la cama) me incorporé, me duche, vestí y baje a desayunar con Gaeda.
- Hola mamá – le dije alegremente
- Hola hija – me dijo algo seria - ¿Has dormido bien?
- Si, aunque he tenido un sueño… - pensando; ¡madre mía, había discutido la noche anterior con mi madre! y… ¡el accidente! - ¿mamá que pasó ayer?
- ¿Qué? ¿Cómo qué, que pasó ayer? – dijo con tono sobresaltado, aunque nervioso.
- No se… es que me duele mucho lo cabeza y no me acuerdo muy bien de cómo llegué a casa – dije algo confusa.
- Entornando los ojos - Lo que ocurrió fue agua pasada, y te dejo concursar en ese concurso tuyo – dijo sonriendo.
- Gracias, pero… - <<mejor no llevarle la contraria >> - gracias.
Dije pensativa pero emocionada. Desayuné, cogí mi mochila y fui al instituto.
Ese día me costó concentrarme en las materias del instituto, sobretodo sabiendo que mi madre me ocultaba algo, que como por arte de magia no me acordara de lo ocurrido el día anterior o que no único que recuerde sea a una especie de ángel.
- ¡Mira, estas castigada! Te quedas a séptima hora. – me dijo la profesora de biología.
- ¿Yo? ¿Por qué? – dije sobresaltada.
- Mira, hoy no estoy de humor asique no me tomes el pelo o vas a ir con un parte a casa e imagino que no le hará mucha ilusión a Gaeda ¿no? – dijo la profesora de Biología.
Baje la cabeza procurando relajarme y no enfadarme. Esta profe me sacaba de quicio, siempre haciéndose la buena, y metiéndose conmigo. Siempre buscando una escusa para castigarme. Es como si disfrutara. No era la primera vez que me castigaba siempre por una cosa u otra pero siempre castigada.
------------
Ya en séptima hora, cuando entre en el aula de castigo me dirigí al último pupitre, donde me sentaba siempre, solo que en esta ocasión estaba un chico moreno sentado en el.
- Perdona pero este es mi sitio – le dije algo malhumorada.
- Perdona pero esta vez va a ser mío. Así que búscate otro – me dijo el chico con una risa por lo bajo.
- ¡Mira guapo, este es mi sitio, aquí me he sentado durante 3 años y no m voy a mover de aquí porque a un niño mimado le dé por sentarse en el!
Muy seria y casi alzando la voz.
- Pues mira guapa, ya es hora de que te jubiles y dejes paso a los demás. Que llevas 3 años muy bien por ti, pero hoy se acaban y el niño mimado se va a quedar aquí quieras o no. – dijo el chico tranquilo.
- Buenas tardes – Dijo la profesora de Biología entrando al aula.
- Te has salido con la tuya, pero la siguiente vez no te vas a librar – le dije dirigiéndole una mirada fulminante.
Bueno, hoy lo que haré es dividiros por grupos de 2 para hacer trabajos en ayuda a la comunidad – dijo la profesora de Biología. E inmediatamente se puso a decir las parejas correspondientes. A mí me puso con un chico que no conocía pero tampoco tenía ganas de conocer. No es que no la prestase atención pero tenía cosas más importantes en que pensar por lo que me pasé tosa la hora de castigo pensando en lo que ocultaría mi madre. – Empezareis mañana asique descansad. – terminó diciendo la profesora de Biología.

Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License .
Capitulo 3
Publicado por
Terremoto
CAPITULO 3
Y me fui a mi casa, sin mirar siquiera a alguien. Cuando llegué no había nadie, lo supe nada más entrar. No tuve ni siquiera que dar una vuelta por la casa o gritar <<Holaaa>> para ver si me contestaban. Simplemente lo supe.
Subí a mi cuarto y deje la mochila junto al escritorio. La miré un rato pensando en que tenía muchos deberes pero… no los iba a hacer. No tenía ganas.
Me cambié de ropa. No me gustaba estar todo el día con la misma ropa. No es que sea pija ni nada por el estilo solo que me gusta sentirme limpia. Después me hice un bocata de pan Bimbo con tortilla francesa y me lo comí mientras veía la televisión tumbada en el sofá.
Me quedé pensando…<<Hace unos días estaba aquí sentada. Aquí mismo siendo todo normal, o lo más normal posible. Quería ser famosa como una actriz-cantante que veía en la televisión. Me acuerdo… que ese día quise apuntare a un concurso, pero nada salió como esperaba. A partir de ese día todo cambió, empezaron a ocurrir cosas extrañas, empecé a sentir cosas, seres… vigilándome, a cada paso que daba sentía como unos ojos se fijaban en mí, acechándome y seguramente esperando al momento adecuado para saltar sobre mí… intentaba disimularlo pero eso no funcionaba... ¡y el concurso! Todavía tengo tiempo para apuntarme asique… ¿Por qué no? Me apuntaré. >> Alejé esos recuerdos de mi cabeza y me incorporé saliendo de mi casa.
Fui al parque. Necesitaba despejar mi mente y relajarme y eso solo lo conseguía dando un paseo en el parque. No sé… pero me siento muy bien en zonas así ya sean parque, jardines, en la orilla de una playa,… en zonas con contacto con la naturaleza. Zonas en que no haya mucha contaminación… que curiosamente el ser humano ha creado, que encima es él que debería cuidar el planeta, no destruirlo. Se supone que el ser humano es el que vive en el planeta, junto a otras especies sí, pero las otras especies no producen la contaminación que el ser humano. En fin dejémoslo.
Estuve dando vueltas por el parque, pensando en lo del concurso y saludando a algunas personas, cuando algo o alguien me llamó. Lo busque con la mirada pero no encontré nada y seguí andando ajena a todo. Notaba como la temperatura aumentaba cuando oí mi nombre. En esta ocasión no solo oí mi nombre sino también me empujaron. Me levante lo más deprisa posible y miré a mi alrededor, no vi nada. Ya un poco nerviosa pensé en irme a casa solo había un problema, NO SABIA POR DONDE IR. No había a nadie al que preguntar, ni había ningún camino. Todo estaba rodeado por arboles.
Salí corriendo hacía ninguna parte, mientras que oía como me llamaban unas voces en susurros como si en mi cabeza estuvieran, hasta que choqué con algo.
¡Hey! ¡hey! Tranquila, haber si miras por donde… - dijo un chico moreno mirándome.- Anda si eres la antipática de antes. – sonriendo - ¡eh! ¿Por qué lloras? – me dijo mientras se desvanecía su sonrisa.
No estoy llorando, solo que… - le dije templando, mientras me secaba las lágrimas (no me había percatado de que estaba llorando hasta que me lo dijo el chico) cuando me fallaron las piernas y caí sobre el chico moreno.
Me cogió de los hombros.
Me ayudó a incorporarme y a paso lento fuimos en dirección de mi casa. Era raro, hace un momento solo me veía rodeada de árboles. No había ningún camino, ni farolas iluminando el parque, pero ahora es lo contrario. Estábamos siguiendo un camino dibujado en el suelo con baldosas y farolas iluminando el parque a ambos lados del camino.
Si – dije todavía temblando. Seguimos caminando lentamente en silencio. Cuando me di cuenta de una cosa.
¿Cómo es… Que… sabes mi nombre? – Dije con esfuerzo, me costaba respirar. Le miraba con desconfianza mientras caminábamos por las calles.
Lo sé porque soy listo. – dijo Oliver soltando una tímida carcajada.
Si sobre todo listo, já, más qui… - no llegué a terminar la frase porque en ese momento se me acabaron las fuerzas.
Cuando desperté me encontré en mi cuarto con un dolor insoportable de cabeza, pero aún así me incorporé . Estaba todavía con la ropa de calle, pensé en Oliver en como me lo había encontrado en el parque... Pero no recordaba cómo había llegado a casa.
Bajé al salón, quería ver si aún seguía en casa pero me encontré a Gaeda viendo la tele.
Bajé al salón, quería ver si aún seguía en casa pero me encontré a Gaeda viendo la tele.
Sí, pero… ¿cómo he llegado hasta aquí?
Te trajo Oliver. Un chico muy responsable en mi opinión, no deberías haberle hablado así en el aula de castigo.- me dijo seria. <<La ha llamado esa maldita profe puaj, la odio>> Pensé, pero claro no tenía que comportarme así delante de mi madre.
Cara de niña buena - Si bueno, empezó él, era mi sitio. – le dije pero Gaeda ya no me prestaba atención ya miraba de nuevo la televisión así que me fui a mi cuarto y me puse a hacer una lista de lo que tenía que hacer para el concurso<< No pienso dejarlo pasar, todavía tengo tiempo>>:
1. Conseguir 300€ para apuntarme al casting.
2. Conseguir 800€ para ir a Barcelona.( viaje ida y vuelta + comidas)
3. Enviar un mensaje al casting para que me envíen el guión de la obra y la canción.
4. Aprenderme el guión y a GANAR!!
Mientras preparaba la lista de cosas para el concurso me fui quedando dormida.
-------
Tuve un sueño algo raro, se trataba de un bebe, o eso me pareció porque estaba rodeado de una luz azulada. Bueno el caso es que en mi sueño vi como nacía un bebe y como desesperadamente lo cogían unos seres y lo conducían por unos túneles subterráneos, Eran criaturas extrañas, había unicornios, hadas, hermosas mujeres de las cuales de sus manos brotaban rayos de colores. Había unos cuantos enanos, unos tenían ropajes azules, verdes, rojos… había muchos. Todos aquellos seres corriendo y protegiendo a una mujer mientras esta corría desesperadamente con un bebe de entre sus brazos.
¿Queeee? – le grité malhumorada.
Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License .
Capitulo 4
Publicado por
Terremoto
CAPITULO 4
- Mira, levanta que te espera Oliver-dijo mi madre.
- ¿Oliver? ¿Qué hace él aquí?
- No sé, pregúntaselo a él ¿no? – dijo mi madre.
Me vestí y baje.
- Hola, perdona pero… ¿Qué haces aquí? – le dije tímidamente a Oliver.
- ¿No puedo visitar a una amiga? – dijo Oliver mostrando una sonrisa traviesa – Bueno, no es eso. Resulta que una chica con la que me había tocado en el aula de castigo no vino a clase y la profesora de Biología me mando a buscarla.
- ¡Que! ¡Oh no! Se me había olvidado. Sorry. Pero igual ya habrás terminado el trabajo ¿no? – Cara de niña buena.
- Pos no. Ni sueñes que vaya a cargar con el tuyo también. Lo haremos los dos, dividiremos el trabajo en partes iguales y no te vas a librar. – Me dijo con una mirada de las que saltaban chispas de orgullo.
- ¡Ah! Bien, mejor, porque no necesito que nadie me haga nada y menos tú. Aunque… no creo que hubieras podido cargar con mi trabajo también. Después de todo eres un debilucho – le dije soltando unas risas por lo bajo.
- Piensa lo que quieras, pero yo no soy el que ni se podía sostener, ni el que lloraba la otra vez ¿no?
- No te necesito, ni me vuelvas a ayudar en nada ¡vale! – le dije muy seria.
- Como quieras. Solo vine a avisarte, ya me marcho.
- Vale. Adiós y no vuelvas.
Me tiré la tarde terminando de hacer los deberes y estudiar. << A este ritmo no creo que me dé tiempo a aprenderme el guión para el concurso>> Ya cuando terminé era muy tarde por lo qué me acosté sin cenar, no tenía ganas. Solo quería dormir cuando me pasó algo por la cabeza en lo que no me había percatado.
- <<…que raro… actúa como si nada hubiese ocurrido…>> Pensaba mientras cogía poco a poco el sueño. Hasta que finalmente quedé dormida.
---------
El día siguiente se me hizo eterno, aburrido, clase tras clase cuando por fin llegó la hora de irse y encontré a la profesora de Biología, Angela esperándome en la salida del instituto. - ¿Puedes venir conmigo un momento? – me dijo muy seria.
- Si claro. – La seguí por el pasillo de la sala de profesores, que conducía al despacho de la profesora de Biología.
Yo estaba nerviosa, no la soportaba y ahora menos asolas. Entró en el despacho y yo seguidamente de ella. Y en un segundo la profesora desapareció, no estaba por ninguna parte y yo no sabía que hacer por lo que me dirigí apresuradamente a salir del despacho pero no había puertas, todo eran paredes de color ámbar. Ni una ventana, ni una sola grieta o desperfecto, no había nada.
- - Mirrraaa, Mirrraaa-me decía una voz en susurro.
- - ¿Angela? ¿Eres tú? – Le dije nerviosa.
- - Mirrraaa, te he encontrado. – soltó una carcajada histérica- Te he encontrado, he encontrado a la reina perdida, a la reina de los férricos-soltó otra de sus carcajadas histéricas. Y cuando se calmó apareció delante de Mira (situada de rodillas en el suelo) la cogió del pelo y la levantó con brusquedad pasando una de sus afiladas uñas por sus mejillas mientras ella intentaba desesperádamente deshacerse de Angela.
Mira, no podía gritar, no podía moverse, no podía controlar los sentimientos desbordándose en su corazon. El miedo le aprisionaba el corazón, el dolor hacía que sus lágrimas salieran desbordándose cuando ella luchaba desesperádamente por que pararán. Su cuerpo no respondía. Se había quedado paralizada, mientras que poco a poco iba quedando inconsciente.
–—
Oliver antes de marcharse vio como Mira perdía el equilibrio y caía. Este la cogió y la acomodo apresuradamente como pudo en la alfombra del salón.
- ¡Mira, Mira! Despierta Mira. – le decía a Mira sacudiéndola - ¡Gaeda! A Mira le pasa algo, ven corre. - Entra Gaeda corriendo a socorrer a Mira tendida en los brazos de Oliver. Se acerca a Mira y la mira aliviada y dice :
- No te preocupes tanto, está sumida en un profundo sueño, del que seguramente tardará en despertar. - Dice tocándole la frente con un suspiro.
- ¿Qué tipo de sueño?
- Uno muy real. – le dijo dirigiéndole a Mira una amarga y larga mirada.
Pasaron las horas, no sé exactamente cuántas pero pasaron lentamente. Cuando Oliver vió como empezaba a sangrar una de las mejillas de Mira y llamó a Gaeda que estaba preparando una especie de infusión para cuando despertase Mira.
- ¿Que quieres?.
- ¡Mira!, esta herida.
- ¿Pues a que esperas?, ve a coger un paño y limpiale la herida.-le dijo aparentando tranquilidad.
- Ya, que fácil es decirlo ¿Qué pasa no te preocupa tu hija, Dríade? – le dijo mirándola muy serio.
- ¡Qué! ¡Cómo! - conmocionada - ¿Cómo, como sabes eso? – le dijo al fin nerviosa.
- No, no ahora no me digas que no te acuerdas de quien soy yo.
- ¿Cómo iba a acordarme de ti, si solo te conozco porque vas a la misma clase de mi hija? – le dijo aun confusa.
- ¡Madreee! ¿Por qué me meteré donde no me llaman?- Serenándose –será mejor que bajemos al salón y hablemos ahí del tema.
Bajaron al salón en completo silencio, sin ni siquiera mirarse.
–—
Mira comenzaba a abrir lentamente sus ojos azulados. Se incorporo lentamente sintiendo rota cada parte de cuerpo y su mente, todavía perdida. Se dirigió al espejo más cercano a ella, se miró y se vio más pálida que nunca con un largo arañazo pasando por su antigua sonrojada mejilla. Poco a poco iba recordando el sueño que tuvo hace unos momento, que en realidad y ella desconocía habían sido horas, casi un día entero.
Ya vestida bajó al salón y encontró ahí a Oliver y Gaeda discutiendo en una lengua que Mira desconocía. Se escondió, y puso todos sus sentidos alerta. Veía como Oliver hablaba en la lengua desconocida y como Gaeda quedaba impresionada y confusa al mismo tiempo sin dirigirle ninguna palabra << Espera - dijo Gaeda de repente>> por arte de magia desapareció.
- ¿Mejor? – dijo Gaeda sobresaltando a Mira.
- ¡Qué! ¡Cómo! – le dijo sin todavía poder creérselo.
- Ya te lo explicaré, vamos.
- ¿Cómo has hecho eso? ¿y en qué idioma estabais hablando? ¿Y cómo es que Oliver sabe hablar también…? – tenía muchísimas dudas, y si estaba furiosa ¿Cómo que yo, su hija, no sabía nada de nada?
- No hagas tantas preguntas a la vez, te explicare todo, pero a su debido tiempo. ¿Te acuerdas del sueño que has tenido? – Me dijo seria.
- Sí, creo. ¿qué pasa con él?
- Tu cuéntamelo ¿vale?
- ¡No! Ya estoy harta, cuéntame lo que ocurre tu primero. Siempre me tratas como una cría creyendo que no tengo derecho a saber de ti, creyendo que no tengo derecho a saber de nada.¿ Pues sabes una cosa? si yo no voy a saber nada de ti tu tampoco sabrás nada de mí. – le dije elevando la voz, y muy enfadada sin percatarme de la presencia de Oliver.
- ¡Mira!, no deberías haberle dicho eso. Ella solo intenta hacer lo correcto.
- ¿Qué? ¿Lo correcto? ¿lo correcto, de qué? - le dijo Oliver
- ¡De protegerte! – me dijo Oliver impasible.
- No tiene porque protegerme de nada. – le dije calmando la rabia que latía en mi interior y salí corriendo hacia la calle.
Me adentré en el parque (al que solía ir de cría cuando necesitaba estar solo o bien para jugar con los animales), todavía pensando en lo que le dije a Gaeda y en el sueño que tuve. Me rondaban en la cabeza muchas dudas, preguntas… y sin embargo la única que podía responder a mis preguntas era Gaeda, o no puede que el anciano Cor-las supiese algo. Seguí dando algunas vueltas mas por el parque sin percatarme de que poco a poco la vegetación iba cambiando, se estaba volviendo mugrienta, las flores se estaban pudriendo…
- ¡hey! ¿Qué pasa? – dije cuando algo me empujó y caí al suelo. Era una yegua, de un marrón brillante con las crines cayendo de lado, sedosas y adornadas con trenzas.
- Perdone princesa pero ¿sabéis montar a caballo? – me dijo la yegua con una bella voz femenina.
- ¿Qué? ¡pero si puedes hablar! … noo esto no es posible, estoy soñando – me dije hiendo de un lado a otro.
- Princesa no es momento de hablar hay que huir.
- -¿huir? ¿de qué? – pero no contesto porque en ese momento subí encima de la yegua por instinto ya que mi corazón sintió un escalofrío de terror.
- ¡Por fin!, ya pensaba que tenía que dejarte inconsciente.
- ¡Cómo! Oh no tu dejarme a mi inconsciente, ni lo sueñes.
- No me dijeron que la princesa iba a ser cabezona – dijo entre risas femeninas. – y ¿cómo te llaman?
- Mira. Y a ti ¿Cómo te llaman?
- No tengo nombre, deberías saberlo. – le dijo la yegua con amargura mientras galopeaba con elegancia rápida.
- No, no lo sé. – le dije sumiéndome en mis pensamientos, recordando mi anterior discusión y mi extraño sueño.
- Gaeda no te lo ha contado todavía ¿cierto? , pos iremos a tu casa a hablar con ella. ¡ahh! Por cierto no soy una yegua soy una Dríade, como tu madre.
- ¿Qué es una Dríade? y mi madre…
Una Dríade es una ninfa del bosque y Gaeda solo aparenta una persona humana adulta pero en realidad es haber, una joven bellísima con otro cuerpo. – bajando la voz-Ella no es tu madre. Tus padres están, bueno muertos. Fueron asesinados para ocupar su trono, pero no sabían que ellos tuvieron una hija, y cuando se enteraron fueron en tu busca y encargaron la misión de tu protección a Gaeda.- ¿Y cómo es que lees mi mente?
- No leo tu mente – me dijo con un tono molesto en su dulce voz.-Solo que puedo ver tus sentimientos. Hay todo tipo de dríades y bueno yo soy de las que pueden ver los sentimientos de los seres.
Este trabajo está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License . .
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
