La vida es muy corta y el tiempo es oro, pero si por un instante te detienes a pensar en lo que realmente vale la pena en ella y paras tu mundo por un segundo, las cosas parecerán ser más fáciles.


04 marzo 2011

Un deseo no es la mejor solucion.





    ¿Te has preguntado alguna vez que pasaría si no existieras? has deseado no estar vivo ?... ¿Poder cambiar tu vida quizá?....


    Bueno el caso es que en momentos malos es cuando pedimos deseos de los que luego nos podemos arrepentir, como en esta historia que un solo deseo cambia la vida en un abrir y cerrar de ojos.
    El protagonista de esta historia es un adolescente, de unos 15 años, alto y esbelto, es un chico normal de ojos marrones claro y el pelo que movía de lado era de un marrón oscuro tirando a rubio.
    Su vida en el instituto era la que fuera a desear cualquier chico de su edad, él era el popular y guapo del “tuto”, todas las chicas caían rendidas a sus pies, era un chico inteligente, fuerte y sobretodo envidiado por los demás chicos de tuto. Pero él no era feliz, él no tenía una familia que estuviese con él, que le apoyase cuando él lo necesitaba, ni que le diese cariño o animase cuando estaba de un humor pésimo, él fuera del instituto estaba solo.
    Este es un día que estaba en su casa aburrido así que quiso dar un paseo por el parque, se puso la ropa ya dirigiéndose hacia la puerta cuando sonó su móvil.
    ·         Hola
    ·         Hola Marko – dijo una voz siniestra al otro lado del teléfono.
    ·         Hola ¿quién eres?
    ·         Soy Marko – dijo la voz siniestra.
    ·         Yo también me llamo Marko.
    ·         Muy bien por ti. Te haré unas preguntas y me responderás – dijo la voz.
    ·         Depende de lo que preguntes. - dije yo.
    ·         ¿Te gusta tú vida? - dijo la voz
    ·         No se… por un lado me gusta pero por otro... - dije pensativo.
    ·         Muy bien, te llamaré más tarde. Estate preparado. - dijo la voz colgando el teléfono ¿Quién será? Me preguntaba una y otra vez. ¿Cuándo me volvería a llamar?.... No lo sabía.

    Unos días después.
    ·         ¡Marko el autobús! - dijo mi madre.
    ·         ¡Es verdad! - dije recordando de pronto que tenía que ir a clases. Me apresuré a coger mi mochila.
    ·         Adiós mamá. - dije saliendo de casa.
    ·                     Adiós hijo – dijo mi madre por lo bajo.
    Pase un día como otro cualquiera. Que si todo el mundo me quería saludar. ¿Cómo no iban a querer saludar y ser amigos del chico más popular del tuto?...
    ·         Simplemente es Interés – musite. ¿en verdad tengo algún amigo?
    ·         No, es imposible – me dije por lo bajo.
    ·         ¿Qué decías? - dijo Elisabeth.
    ·         Ah no nada. - me apresure a decirle.
    Por fin era última hora. Había sido el día más largo de mi vida.
    Suena el móvil de mi profe.
    ·         ¿Sí?
    ·         Esta Marko – decía una voz al otro lado de la línea.
    ·         ¿Marko? ¿quién eres? -dijo mi profesora extrañada. Y súbitamente vino hacia mí como si estuviera hipnotizada, sus ojos estaban completamente en blanco. Me tendió la mano con el móvil. Yo lo cogí temblando.
    ·         ¿Sí?
    ·         ¿Qué te gustaría hacer distinto en tu vida? - dijo la voz siniestra.
    ·         Pues... Que mi madre pasara más tiempo conmigo. - dije y se cortó la línea. Yo le di el móvil a mi profesora que seguía plantada frente a mí con la mano tendida sobre mí.
    Despertó del extraño trance.
    ·         ¿Por dónde Íbamos? - dijo con la mirada perdida y confundida. Todos los de la clase me miraban extraño.
    ·         Marko ¿qué pasó? ¿quién te llamó? - dijo Elisabeth que estaba sentada a mi lado.
    ·         Nada... - dije pensativo.
    ·         Si seguro... - dijo Elisabeth algo molesta.
    Pasé todas las clases, como siempre rodeado de gente que quería estar conmigo. Interés.
    Ya en casa.
    ·         ¡Ya estoy en casa! - dije en voz alta.
    ·         Y yo. ¿Que deseo pedirías? - dijo una sombra negra.

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      Aprendí que si los humanos aprendemos a amar también aprendemos a sentir en odio y la venganza.
      Pero hay una cosa más, aprendí que tu sonrisa es mi salvación. :D